Sonríe, Volviste!

Jan 10, 2022

Yo soy un ser afortunado, y lo supe con certeza hace algunos años, pero lo reafirmo y recuerdo cada vez que veo la publicación  de la foto de una persona que sus familiares buscan. Y es que  me remonta a pensar la terrible desesperación y angustia que puedo vivir mi familia cuando con temor me buscaban sin respuesta.

No soy una persona con posesiones, soy una mujer sencilla y poco ostentosa. no porqué quiera aparentar que no tengo, sino porque no quiero aparentar lo que no tengo. Pero un día la vida me tomo por sorpresa y me dio una de esas clases intensivas que suele darnos cuando necesita vernos crecer.

No siempre pensé de esa forma, no siempre pude ver esa experiencia como una afortunada forma de aprender, de lo afortunada que soy estar donde estoy, volver a mi casa, dormir en mi cama,  mirar y volver a toparme con los rostros de mi familia y vivir más días y experiencias con el hombre que amo. pero al pasar de los meses, y ahora al pasar de los años, y ver cómo les sucede a  otros, quienes no tienen la misma fortuna de poder gozar de lo aprendido, solo puedo decir que en esta vida no hay dolor sin lección, y que  todos aquellos que tengamos la fortuna de regresar a casa; no importando si regresas cansado, con preocupaciones, sin dinero, apachurrado, el simple hecho de regresar es una fortuna. es la fortuna de tener la oportunidad de reunirte con los tuyos, de volverlos a mirarlos, de volver a abrazarlos, de volver a darles un beso de la buenas noches, de compartir la mesa con ellos, de verlos crecer y cosechar nuevas historias.

¿cuantas veces salimos  a la calle con la certeza de que volveremos? ¿Cuantas veces nos despedimos sin atención ni delicadeza, de aquellas personas a las que tanto queremos? ¿Cuántas veces miramos con disimulo el dolor de los demás, solo porque creemos que no nos toca?, ¿cuántas veces nos alejamos cuando vemos la herida de alguien, en lugar de acércanos?
son las preguntas que pasaban por mi cabeza las noches de insomnio y lágrimas que pase  los días después de  volver a mi casa. y es que dormir me quitaba tiempo para hacer lo que quería hacer, es que dormir me quitaba oportunidad de estar para todas aquellas personas que querían que supieran que estaba yo para ellos, es que dormir era difícil por la gran luz que proyectaba en  mi vida el gran milagro de estar de nuevo. Porque cuando no sabes si habrá mañana, lo único que importa es lo verdaderamente importante, el hoy. No te importa ser más listo, ser existoso, ser rico, vestirte bien, tener el abdomen marcado… te importa saber que has dado un poco de lo mejor de ti, en cada persona que ha topado en el camino.

No nos hagamos de la vista gorda, no nos neguemos lo que pasa allá fuera, no nos hagamos ciegos al dolor de los otros, no nos hagamos los ocupados a las necesidades del otro, pero sobretodo no te hagas insensible al milagro de estar en casa. 

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