Siembra cambios naturales en tu cuerpo

Jan 10, 2022
Pensar que comenzar a alimentarte saludablemente dará un cambio espontaneo en tu exterior, es en la mayoría de los casos equivoco. Los procesos naturales como son la nutrición y el ejercicio. Trabajan en reprogramar las funciones naturales de los diferentes sistemas que componen nuestro cuerpo.
 
 Sé perfectamente que somos muy dados a evaluar resultados por lo que es medible y lo que proyecta grandes avances en cortos periodos. Pero en lo que la alimentación y el ejercicio se refieren, la inversión debe ser constante para que genere una grande retroalimentación en un periodo a mediano y largo plazo. 
 
Es fácil comprender porque esto sucede así, si te detienes a pensar en los siguientes fundamentos.
 
 Si por algunos años o toda tú vida has tenido malos hábitos de alimentación y haz estado ingiriendo alimentos altamente procesados. Le has estado generando una “herida” a tu cuerpo y él está en ese momento programado para sobrevivir y no para vivir; por lo tanto sus procesos vitales naturales se han modificado para mantenerlo vivo; no saludable sino vivo. Por lo tanto, lo primero que empieza a hacer tu cuerpo cuando comienzas a alimentarte correctamente es “sanar” la herida y resetear las funciones regulares de cada órgano de tu cuerpo y es por eso que los primeros logros al iniciar un estilo de vida saludable son internos y no necesariamente son visibles. 
 
A mí me gusta comparar estos logros con algo tan natural como la siembra y cosecha. Para que tener una buena cosecha, lo primero a cuidar es la tierra en la que se va a depositar la semilla. Esta tierra tiene que ser fértil y para llegar a serlo, generalmente debe moverse y abonarse. Una vez trabajada y lista la tierra, debe formarse algunos surcos en los cuales se coloca la semilla, de una forma no superficial sino cavando algo de tierra. Una vez dentro se debe regar, cuidar, esperar a que germine, mantener firme en sus riegos y cuidados, quitar la maleza y darle tiempo hasta que un día, el menos esperado los frutos de la siembra se hacen presentes.
 
 Los cambios físicos en nuestro cuerpo también son así naturalmente.
 
 Primero debes preparar tu mente, limpiarla de no esos “no puedo” y comenzarla a abonar con pensamientos positivos. La acción comienza cuando inicias a crear espacio en tu mente y vida para colocar la semilla. Inicias a “darte tiempo” y “organizarte” para llevar acabo la “siembra”. La semilla es el medio que utilizas para obtener tus frutos (este puede ser tanto mejorar tus hábitos de consumo de alimentos como hacer ejercicio o cualquier otro proceso de cambio conductual); claro que la semilla es importante pero lo que más debes fijarte al seleccionarla es que sea natural, para que el fruto también sea natural. El proceso de siembra continua al pasar semanas y en el exterior pareciera que no sucede mucho, pero dentro; la semilla comienza a germinar, echar raíces y continua nutriéndose de los pensamientos positivos que la mente fértil ( tierra) le hace llegar (en ese momento lo que la fortalece o la debilidad es la tierra en que está sembrada), por eso en esos momentos en los que no vez cambios en el exterior recuerda que necesitas creer en el fruto que tu semilla dará, porque al creer la fortaleces y abonas.
 
 Al pasar el tiempo, comenzaras a notar pequeños cambios en el exterior que anuncian que el fruto de tú siembre está por brotar, en ese momento debes estar atento al ambiente exterior; debes proteger tu siembra y prevenir los fuertes vientos sociales (fiestas o compromisos), prevenirlos no significa que los vas a esquivar o que no llegarán: si no que debes tomar  medidas para cuidar lo que hasta hoy sembrado. Durante un tiempo cuidaras y vigilaras con atención los cambios que manifiesta tu fruto, hasta que un día casi sin notarlo el fruto ira creciendo y torneándose hermoso, hasta que al fin puedas sentir el dulce sabor de tu cosecha.
 
 Así son los cambios naturales; lentos, hermosos, perfectos y con el tiempo y cuidado constante pueden llegar a tomar tanta fuerza que pueden formar un árbol de frutos que de sobra a los que los rodean.
 
 Si tu acabas de iniciar a tomar mejores hábitos de alimentación y ejercicio y estás pensando en “tirar la toalla” por no mirar los frutos. Recuerda que la naturaleza lleva su tiempo y es perfectamente sabia. Interioriza y siente el bienestar no esperes solo a notarlo. Siéntelo.  

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