La moda de lo saludable

Jan 10, 2022

Como sociedad en las últimas décadas hemos pasado por diferentes etapas entorno a la idea de lo “saludable”. La industria alimentaria con su fiel aliada la mercadotecnia, han sido participes; y lo siguen siendo,  ayudándose utilizado términos con distintos significados como si fueran sinónimos, y más allá de las palabras han acompañado los empaques y sus campañas con imágenes, colores e información subliminal, para vender alimentos y  estilos de alimentación con la idea de “saludable” como si lo saludable fuera unitalla.
 
En décadas de los 90´s, la idea difundida por la industria y la mercadotecnia sobre lo que era saludable, radicaba en el “absurdo y único” fundamento de que  saludable era igual a “delgadez”  y por eso se ofertaban una gran cantidad de alimentos light, cero, bajo en grasas y reducido en azúcares. Y no es que todo lo invente la industrial… la realidad es que la industria se apoya de lo que dice la ciencia y repiten los profesionales de la alimentación y lo potencializa,  y en aquel entonces el problema social de obesidad tenía una fuerte asociación con la  alta ingesta de energía consumida y la baja utilidad de la misma en el cuerpo. Y es que si recordamos esa década (más allá de la comida, como sociedad) recordaremos que fue la introducción y fuerte posicionamiento de los videojuegos, las televisiones unipersonales (si, antes las televisiones eran familiares),  la introducción de nuevas marcas y productos (entre ellos alimentos) con el inicio del  tratado de libre comercio, etc.  Lo anterior,  y otros cambios sociales contribuyeron a tener una reducción en las horas e intensidad de actividad física y por ende  generaba una reducción en la quema de energía (calorías), ocasionando un desbalance entre ingesta/utilidad  que daban como resultado un  aumento de reserva traducido en grasa corporal y más peso. Por eso se ofrecía como “solución” “reducir las calorías”  de los alimentos y eso era la oferta de lo “saludable”.

 

Pero como sociedad seguimos cambiando. Y con ello claro, nos hemos dado cuenta que esa solución no es ni la “solución” ni es  “saludable” en realidad.  Pues la “solución” trajo consigo sus “propios problemas” ya que al alterar los alimentos para generar que tuvieran una menor carga de energía (Calorías), para que fuera más rápidos de preparar (porque entramos a la era de “no tengo tiempo”) y hacer que fueran  menos perecederos (porque las familias ya eran más pequeñas), entre otros… dejo al descubierto una nueva cara de los problemas de obesidad y salud nutricional. Dando como resultado personas con obesidad y sobrepeso con problemas de mal nutrición. Es decir, nos estábamos “llenando” de alimentos bajos en energía  con bajo calidad y aporte nutricional; sin vitaminas, sin minerales, sin enzimas digestivas; literalmente light en todos los sentidos.  Y aunque está sigue siendo la realidad de muchas personas actualmente en México; esta dando pie a una nueva tendencia de lo “saludable”. Si el “problema” es que falta calidad y naturalidad a los alimentos, entonces “volvamos a lo natural” y dejemos de “contar calorías” es la voz de la tendencia actual; que como todas parecen dar solución al problemática hasta que se llevan al extremo, el cual  estamos empezando a pisar, y están dando como resultado jugos prensados en fríos en envases de más de 16 oz que superan la carga glucémica saludable, smoothie repletos de “superfoods” que no son aptos ni “saludables” para todos, y que para algunos pueden ser muy beneficios pero para otros todo lo contrario, bowl bañados con más de una cuchara de crema de almendra, granolas, miel, nueces y decorados con una pieza completa de fruta de alto índice glucémico; que en total rebasa las cantidades energéticas que un oficinista promedio con actividad física regular (es decir si acude a hacer ejercicio) puede quemar en día. Y aquí esta!! La nueva cara del “problema” EXCESO. Y aunque en sus inicios parecía una tendencia muy limpia de mercadotécnica y de la mano de la industria, ella ya está de nuevo allí, generando barritas con 1% de espirulina, vendiendo pan “artesanal” hecho en la industria ( ironía pura digo yo), ofreciendo jugos de acai empaquetados y llenos de azúcar refinada, entre otros. 

 

Y es que tal vez, solo tal vez esto significa que no estamos viendo el problema completo, que estamos dando “soluciones a medias”, que queremos y seguimos buscando el hilo negro sobre lo que es “saludable” sin pensar que la respuesta de ¿qué es saludable? Es personal y la conocemos a través del conocimiento propio y al autocuidado, que lo saludable radica en el equilibrio y la atención a las necesidades básicas (descanso, alimento, movimiento,  agua, afecto, etc.) que ni las calorías, ni la industria alimentaria es el problema,  ni  tampoco sólo en ellas está la solución.
 
Por eso para saber si un alimento es saludable, debemos respondernos las siguientes preguntas:
¿para quién?  ¿en qué  cantidad? Y ¿en qué circunstancia?.  Debido a que ningún cuerpo es igual, y hasta los alimentos naturales y altamente nutritivos pueden llegar a “no saludables” para algunos.
 
Acude a un profesional de la nutrición, no para que te diga qué comer, Sino para que te ayude a comprender que necesita tu cuerpo y te apoye dando ideas  de cómo lograrlo.
Un buen nutriólogo no es aquel que hace el mejor menú, ni el que te baja más rápido de peso… es aquel que logra traducir las necesidades del cuerpo y concientiza a su paciente a cubrirlas atentamente cada día.



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